El pacto que Bruce había establecido con su público se basaba en una idea de apoyo e intercambio mutuo.
Él les ofrecía el mejor espectáculo del mundo. Y ellos le daban la libertad -o al menos el espacio- de crear una
música profunda y potente, de explorar temas que otros músicos de éxito nunca abordaban, de intentar
descubrir cómo encajaban todas las piezas de su mundo. Parte del pacto consistía en no recorrer el camino
de sentido único en que se encontraban la mayoría de estrellas de la música, que ignoraban a sus seguidores.
No obstante, el acuerdo se convirtió en un camino de sentido único, pero en la otra dirección. Cuando
la estrella del rock cambió, una parte considerable de su público no lo aceptó.
Puede que Bruce mostrara una actitud un poco distante respecto a la nueva banda,- podía flirtear con Ángel,
y Crystal era un buen contrapunto, pero junto a él, en el escenario, nadie le había acompañado diez o veinte años
de su vida. El distintivo de aquella banda era la diferencia, e imagino que esa fue en parte la razón por la cual la
eligió, y por la cual a mí me encantaba. También puedo imaginar que, para quienes tenían sus dudas sobre el
cambio, la ausencia de un vínculo tan íntimo como el que le unía a los E Streeters era un argumento en contra.
En cualquier caso, no se podía hacer nada. Cuando uno se convierte en una estrella, alguien debería
decirle que aunque la pendiente del declive sea suave, el comienzo nunca lo es.
Springsteen actuó en el estadio de Meadowlands en julio de 1992, diez semanas después de la publicación
de Human Touch y Lucky Town, y bromeó sobre el fracaso de ambos álbumes: «La última vez que estuvimos en
Estados Unidos hicimos aquella retransmisión por radio, ¿verdad? ¿No predije entonces que mis discos subirían
directos al número uno de las listas (aplausos)? Eso es. Hemos estado alejados de los escenarios un tiempo, a
ver cómo han ido mis predicciones. ¿Alguien tiene un ejemplar de Billboord por ahí? Gracias, señor. Muy bien,
dejadme que lea quién está en los diez primeros puestos. A ver, ya lo tengo: los Top 10. Vaya... ejem.. . Garth
Brooks está todavía ahí arriba... también está Def Leppard, sí, se mantienen en los primeros puestos... Oh,
mierda, debo estar entre los veinte primeros, pues. Veamos... está Elton John, que es más viejo que yo... ¿Y
dónde está Weirci Al Yankovic, en qué puesto' Mierda, está en el número cincuenta y siete. ¿Y yo, dónde estoy?
»¡Dios mío! ¿Pero dónde estoy? Maldita sea, debo de estar en la página siguiente. Está bien. Esperad un
segundo. ¿Qué? Es increíble... ¡estoy en el número setenta y tres! Y no os lo perdáis: ¡Lucky Town está en el
puesto ciento cinco' (risas) ¿No estoy ni siquiera entre los cien primeros?.