justo después de que dos aviones se hubiesen estrellado contra
el World Trace Center de Nueva York, segando la vida de tres mil personas, muchas de
Nueva Jersey, Springsteen salía de un aparcamiento en la playa de Sea Bright, cerca
de su casa. Un hombre que pasaba por allí con el coche, bajó la ventanilla y le gritó:
«¡Te necesitamos ahora¡,>.
Supongamos que hubiera salido del aparcamiento treinta segundos antes de pasar ese hombre;
supongamos que el hombre hubiese gritado, pero no le hubiese oído; supongamos cualquier otra cosa.
La cuestión es si, cuando Bruce volviera a subir a un escenario continuaría igual de comprometido
con lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001, en su ciudad, en su estado natal y en su país.
Y no porque Bruce se hubiese forjado una imagen de artista profundamente preocupado por
los asuntos más relevantes de la vida humana. Tampoco es que jugara a ser el héroe local, el tipo
que nunca da la espalda a la gente con la que creció, la estrella de rock que jamás olvida qué
aspecto tiene la vida desde los peores asientos del teatro.
El caso es que Bruce Springsteen se tomaba todos estos papeles muy en serio. Eran
-y son- sus imperativos morales. Para él, el rock'n'roll era una manera de entender y describir
cómo funcionaba el mundo; una forma de bailar a pesar de las desgracias, de liberarse de la
aflicción y el dolor. Creía que podías dejarte la piel haciendo rock hasta que desaparecieran tus
problemas, al menos por un instante (lo cual suponía un alivio considerablemente mayor de lo
que parecía posible antes de que la banda empezara a tocar). Encima del escenario, Bruce saltaba
y se movía hasta que caía muerto, y te animaba -mejor dicho, te obligaba- a hacer lo mismo, no
sólo esta vez, sino siempre.
La época en que cualquiera podía convertirse en el héroe del rock'n'roll de todo el mundo hacía
tiempo que había pasado. No obstante, para un cierto grupo de gente, Bruce Springsteen seguía
siendo una especie de guía y una fuente de consuelo. Muchas de esas personas vivían cerca de
su residencia, en Monmouth County El 11 de septiembre devastó el condado de Monmouth,
especialmente la rica ciudad de Rumson, donde vivía y donde sus hijos iban a la escuela.
Si Springsteen respondió al sufrimiento de sus vecinos no fue porque se esperara de él que
lo hiciera, sino porque él se lo exigió a sí mismo.
Así pues, la mayor parte de las canciones fueron compuestas como respuesta de Springsteen a los ataques
terroristas del 11-S, algunas composiciones habían sido realizadas previamente a los ataques. Así, "My City of Ruins" fue
escrita en un comienzo sobre Asbury Park, New Jersey, si bien a raíz de su intervención en el concierto America: A Tribute
to Heroes la canción tomaría un significado distinto. "Further On (Up The Road)" fue interpretada en el Madison Square
Garden durante la gira veraniega de 2000, al final de su reunión con la E Street Band, y fue grabada,
aunque no publicada, para el álbum Bruce Springsteen and the E Street Band: Live in New York City. "Waitin'
On A Sunny Day" fue escrita a comienzos o mediados de los años 90, e interpretada en al menos un ensayo durante
la gira de reunión, mientras que "Nothing Man", según el propio Springsteen, había sido completada en 1994 pero
regrabada para The Rising.
"Mary's Place" está inspirada en el tema "Meet Me at Mary's Place", de Sam Cooke,
mientras que "Let's Be Friends" adopta la forma musical del tema "Cherry Bomb",
de John Mellencamp.
Apoyada por una campaña de márketing importante, la promoción realizada antes de la publicación
de The Rising fue la más cara de su carrera musical, dando como resultado el número uno en la
lista de Billboard y suponiendo el primer álbum en alzarse hasta la primera posición desde Greatest Hits.
Sólo en Estados Unidos se venderían 2.300.000 copias, convirtiendo a The Rising en el álbum más vendido
de su carrera musical desde Tunnel of Love.
The Rising recibió múltiples nominaciones a los premios Grammy, entre las que se incluían el Mejor Álbum del Año
y la Canción del Año por "The Rising". Springsteen se alzaría con tres premios por el Mejor Álbum de Rock, Mejor
Interpretación Vocal de Rock ("The Rising") y Mejor Canción de Rock.