Columbia no publicó oficialmente Born To Run hasta septiembre de 1975; y en los 70 había casi tanta para noia
con las filtraciones a la radio como hoy con las descargas de música por internet, así que es bastante improbable que
cuando empezaron los conciertos el el Bottom Line se hubiera podido oir el disco, en todo caso no más de un par de veces.
"Born To Run", "Thunder Road" y "Jungleland" ( que Bruce había tocado en directo durante meses). Mucho o poco,
era más de lo que había escuchado la mayoria de la gente.
La cuestión a cerca de Born To Run no era si el resto del álbum era tan bueno como su tema
principal, sino si el álbum era capaz de reproducir toda la energía y todo el sabor de los míticos directos de Bruce
Springsteen y la E. Street Band. ( Y sin duda, el disco no lo conseguía, porque, esta no es una espectativa realista:
el álbum captaba lo que era posible captar, y es uno de los mejores discos que ha dado el rock.)
Como no iba a convertirse Springsteen en el niño bonito de la prensa del rock.? Sus letras tenían muchos antecedentes
pero nada se les podía comparar. Su música había cuajado y se había vuelto accesible -" Born To Run" se había convertido prácticamente
en un hit, aunque en listas de exitos nunca llegara más allá del número veintitrés. Sus espectáculos en directo eran un desafío para
el interprete y para el público, tanto por la resistencia que requerían como por el gran abanico de elementos que englobaban. En
sus actuaciones había un nucleo, una esencia esperando ser descubierta, articulada y analizada, no se trataba simplemente de otra
histria a lo " Johnny B. Goode" sobre la consecución de la fama y el dinero. Las canciones de Springsteen, y
las nuevas en especial, hablaban también del respeto por uno mismo y por la comunidad a la cual uno pertenece, de la realidad del amor,
de como nos afecta buscarlo, y no digamos ya encontrarlo, y de lo que nos ocurre si ni siquiera emprendemos esa búsqueda.
Finalmente las diferencias entre Bruce y Apple se resolvieron el 28 de Mayo de 1977, fecha en la que ambos y CBS
llegaron a un acuerdo: el representante recibió una indemnización de un millón de dólares y Springsteen conseguía la plena libertad
para controlar su música, Lo que aprovechó para ponerse a trabajar de inmediato junto a Landau en los estudios Atlantic de New York.
Por su parte, la discográfica tuvo que negociar al alza el contrato que le unía al músico, quién se tomó la licencia
para retrasar cinco meses la fecha acordada para la publicación de su cuarto disco, Darkness on the Edge of Town.