Tras el vendaval provocado por el exito de Bor in the uSA, Springsteen se apartó temporalmente de las giras
y rehusó a comparecer ante los medios de comunicación. Como mucho acudió a algunos pequeños clubs de New Jersey
con el fin de realizar pequeños e inesperados conciertos ante el público sorprendido. Pero la inactividad no
era el medio natural del Boss y en septiembre de 1987 terminó por publicar Tunnel of Love, un disco que contó
con la producción de Jon Landau y Chuk Plotkin y que fue recivido con agrado por la presa especializada, aunque
de manera mucho menos efusiva por el público.
Después de mejorar el álbum con los retoque y añadidos de la banda, Springsteen se dedicó
a acicalar a la E Street Band. En cuanto a su indumentaria, los E Streeters siempre habían sido un conjunto muy
heterogéneo, cada uno vestido a su manera y a su gusto. Para la gira de Tunnel of Love, Bruce encargó a un
diseñador profesional que unificara el aspecto de la banda. Nada exagerado, muchos fans nisiquiera lo notaron,
pero sin duda aportó una aire más uniforme al espectáculo, un aspecto más maduro.
Bruce también canbió su forma de vestir. Eligió un atuendo más elegante, que consistía en una americana discreta,
camisa de vestir y pantalones, y dejó atrás la ropa vaquera, las camisas tejanas y las bandanas. Perfectamente afeitado y musculado
por el gimnasio, Bruce ofrecía u look discreto y reposado, de mirada clara y mandíbula cuadrada. Aunque, naturalmete,
cuando subía al escenario, demostraba que todavía quedaba mucho de chaval en el. De todos modos el nuevo material que
había compuesto para Tunnel of Love no daba demasiado juego para desmadrarse.
Tunnel of Love era una deliciosa e intimista aproximación sobre las relaciones de pareja
y el desamor, claramente influenciada por el desenlace con su matrimonio con la modelo y actriz Julianne Phillis,
con la se había casado el 13 de ostubre de 1985 en la iglesia Roman Catholic de lake Oswego, Oregon. No obstante, Tunnel of Love conllevó el revulsivo a la situación
personal de su autor, que encontró en Patti Scialfa, la corista que intervenía en el álbum, la compañera ideal.